Dolor a mis espaldas

La vida con
espondilitis
anquilosante

Espondilitis anquilosante
tras el diagnóstico

Si resulta que tienes una forma de espondilitis, es posible que temas por no saber qué pasará en un futuro o que sientas alivio por saber al fin qué te había causado tanto dolor. Sin importar cuál de las dos sea, es bueno saber cómo te afectará de ahora en adelante.

Control de ea

La EA puede afectar tu capacidad de realizar tus actividades favoritas, pero hay algunas cosas sencillas que puedes hacer todos los días para sentirte mejor.

Conoce más

Tratamiento de ea

Hay tratamientos que pueden ayudar a controlar tus síntomas. Si trabajas de cerca con un reumatólogo, puedes comenzar a tomar pasos para sentirte mejor.

Conoce más

Opciones saludables

Desde cambios en el estilo de vida hasta dieta y ejercicio, descubre todo lo que puedes hacer para vivir con EA.

Conoce más

Tratando su condición

Control
de ea

La EA puede afectar tu capacidad de realizar tus actividades favoritas, pero hay algunas cosas sencillas que puedes hacer todos los días para sentirte mejor.

Controlar la EA va más allá de solo medicarse. Es una enfermedad que requerirá de tu atención diaria y a largo plazo. A continuación, enlistamos algunas cosas que puedes hacer para combatir este padecimiento:

Trabaja
con tu reumatólogo

Una vez que acudas al reumatólogo adecuado para ti, es importante que te mantengas en contacto para monitorear tu progreso, para que él o ella puedan saber si hay cambios en tu condición.

Apégate
a lo que funciona

Ya sea tomar de forma consistente los medicamentos que te recete tu reumatólogo o asegurarte de agregar ejercicio a tu rutina diaria, esfuérzate por adherirte a tu plan.

Mantente al día

El monitoreo y las pruebas de rutina son un aspecto importante en el control de EA. Incluso si te sientes bien, no faltes a ninguna cita ni dejes de seguir los tratamientos que tu reumatólogo considera correctos para ti.

Tratamiento
de ea

Hay tratamientos que pueden ayudar a controlar tus síntomas. Si trabajas de cerca con un reumatólogo, puedes comenzar a tomar pasos para sentirte mejor.

Cuando recibas tu diagnóstico, trabaja con tu reumatólogo para determinar un plan para comenzar a tratar tu condición. El tratamiento oportuno es muy importante, ya que puede ayudar a desacelerar algunos efectos irreversibles—como daño en huesos, articulaciones y órganos—que pueden causar estas condiciones. Tu reumatólogo sabrá qué tipo de medicamento es adecuado para ti, y qué es lo mejor para aliviar el dolor, la rigidez y la fatiga que resultan en una movilidad limitada.

Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE)

Los medicamentos AINE son analgésicos que no requieren receta y que pueden ayudar a controlarla inflamación que causa dolor, rigidez y movilidad limitada. Pueden brindar alivio temporal, pero no siempre tratarán la causa subyacente de la enfermedad.

Medicamentos
biológicos

Los medicamentos biológicos están hechos de organismos vivos y se enfocan en áreas específicas del sistema inmunológico del cuerpo para tratar la raíz de la inflación ocasionada por estas condiciones. Los reumatólogos pueden recomendar un medicamento biológico si los medicamentos AINE no resultan eficaces para reducir los síntomas de la EA.

Medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (ARME)

Los medicamentos ARME ayudan a proteger las articulaciones al bloquear la inflamación, pero es posible que no brinden alivio inmediato. Si estás tomando un medicamento ARME, es posible que tu médico te recete otros medicamentos para que puedas aliviar el dolor.

Opciones
saludables

Desde cambios en el estilo de vida hasta dieta y ejercicio, descubre todo lo que puedes hacer para vivir con EA.

Cuando tienes EA, es un hecho que entre más te muevas, más mejorarán tus síntomas. Por esta razón, en vez de enfocarte en descansar y relajarte, es más recomendable realizar alguna actividad física moderada para ayudar a aliviar el dolor y la rigidez que puedas sentir. Tomando esto en cuenta, las siguientes actividades pueden ayudarte a controlar tu condición diariamente. Consulta siempre a tu médico antes de comenzar cualquier nuevo régimen de ejercicios.

Muévete

Haz ejercicio

Encontrar un equilibrio entre descanso y actividad física moderada es una parte importante de controlar la EA. La actividad física moderada es clave para mantener la flexibilidad cuando se vive con esta condición, ya que el movimiento puede ayudar a combatir el dolor y la rigidez que provoca la EA. Cuando busques formas de mantenerte activo, considera ejercicios de bajo impacto como estiramientos ligeros y yoga, natación, ciclismo y caminata, que, además de incrementar el flujo sanguíneo, relajan los músculos, en especial los de tu espalda.

Ten una buena postura

Postura

Cuando tienes una buena postura, estás contribuyendo a alinear correctamente músculos y articulaciones, lo que puede contrarrestar el efecto anquilosante o de flexión que siente la gente con EA.

Elige una buena dieta

Dieta saludable

Una nutrición adecuada es importante cuando se vive con EA. Aumenta tu consumo de verduras y disminuye el de alimentos que causan inflamación, como los procesados (embutidos y alimentos con jarabe de maíz alto en fructosa) y el alcohol. Intenta también mantenerte hidratado. Se cree que una buena hidratación es uno de los factores clave para combatir la inflamación que provocan estas condiciones.

Duerme suficiente

Duerme suficiente

Dormir es una de las actividades clave para combatir la inflamación y la rigidez que puede ocasionar la EA. Dormir rejuvenece y ayuda a tu cuerpo a recuperarse de las lesiones, las enfermedades y, en especial, la inflamación. Dormir no es sencillo cuando padeces alguna de estas condiciones. Para ayudarte a dormir y a quedarte dormido, intenta seguir una rutina en donde adoptes el hábito de irte a la cama a la misma hora todas las noches.

P3: MX2012100400

Vigencia: Noviembre 2022